Dar valor y compartir valores

La expansión del Covid-19 y la denominada nueva normalidad han puesto a todos los sectores de la actividad de cara a nuevos desafíos y ante la necesidad de buscar y ofrecer alternativas. ¿Cómo posicionarse exitosamente en el mundo post Covid-19? ¿Qué comunicar si tuvimos que detener nuestra actividad pero pensamos retomarla? ¿Cómo llegar a clientes que, al igual que nosotros, están impactados por múltiples presiones y desafíos en su día a día? No hay respuestas mágicas pero empecemos por aportar valor.

El valor es lo que recibes

Vilma Nuñez, una emprendedora que nos resulta muy inspiradora, suele recordarnos una frase de Warren Buffett que dice: «el precio es lo que pagas, el valor es lo que recibes». 

Se trata de una gran verdad y tener en cuenta nos hará comunicar y vender mejor nuestros servicios y productos por un simple detalle que muchas veces pasa desapercibido: los clientes compran soluciones.

El valor es una cualidad o conjunto de cualidades por las que una persona o cosa es apreciada o bien considerada. Podríamos preguntarnos entonces si en nuestra comunicación estamos aportando valor o si, en este momento tan peculiar que vivimos nuestros productos suman valor. O, si por el contrario es necesario rediseñarlos, innovar o buscar alternativas que agreguen valor en función de las necesidades, intereses y deseos de las personas y empresas que consumen nuestros productos y servicios.

Así como la propuesta de valor de nuestro emprendimiento es el corazón de nuestro modelo de negocios, el valor que se entrega al cliente en cada acto de comunicación es central para permanecer en su mente y convertirnos en los primeros a quienes acuda cuando necesite aquello en lo que podemos ayudarlo.

Nuestros valores

Por otra parte, el momento actual nos impone un gran desafío pero también la oportunidad ideal para fortalecer el conocimiento de nuestra cultura, acercar a más personas a nuestros valores, ser solidarios, escuchar y mantener la conversación. 

En las redes dialogamos con personas, construimos comunidades y si esas comunidades comparten nuestros valores estaremos en un ecosistema virtuoso y también en su memoria a la hora de tomar decisiones de compra para acceder a las soluciones que necesitan. 

Las respuestas a por qué y para qué vincularse con nosotras, con nuestros servicios o nuestros productos son las claves para destacar ante las personas que nos interesan. De nada sirve una gran comunidad con la que no compartimos valores. Abrirnos a dialogar con otras personas nos ofrece la posibilidad de crecer, aprender y estar preparados para nuevas oportunidades.

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